Artículo escrito por Andrés Amorós, socio de la peña taurina «Los de José y Juan» para el diario ABC.

Muy pocos premios Nacionales de Tauromaquia suscitarán mayor adhesión que el de este año, correspondiente a la temporada 2022: el jurado designado por el Ministerio de Cultura ha acordado concederlo a la Casa de Misericordia de Pamplona por «su extraordinaria labor asistencial, íntimamente vinculada a la organización y celebración de los espectáculos taurinos que han otorgado reconocimiento y difusión mundial a la ciudad de Pamplona y a la fiesta de los toros». Está dotado con 30.000 euros y se concedió, el año pasado, a Morante de la Puebla. Salvo casos excepcionales, no reconoce una trayectoria profesional completa, como sí hacen las Medallas de Bellas Artes, otorgadas directamente por el Ministerio, sino los méritos taurinos que ha tenido, durante la última temporada, una persona o institución. (Si se quisiera premiar algo que forma parte de la historia de la tauromaquia, habría que comenzar por Joselito y Belmonte).

Han formado parte del jurado representantes de distintas entidades profesionales taurinas. Queda claro que este premio está totalmente al margen de cualquier posible motivación o injerencia política. Me parece un premio muy justo, porque distingue a una institución ejemplar, y muy oportuno, porque se ha cumplido este año el centenario de la plaza de toros de Pamplona.

Han formado parte del jurado representantes de distintas entidades profesionales taurinas. Queda claro que este premio está totalmente al margen de cualquier posible motivación o injerencia política. Me parece un premio muy justo, porque distingue a una institución ejemplar, y muy oportuno, porque se ha cumplido este año el centenario de la plaza de toros de Pamplona.

PUBLICIDAD

La MECA –así se la conoce popularmente, en Pamplona– es un referente de la ciudad desde hace más de tres siglos: nació en 1706, para atender a los más necesitados. Ofrece, sin ánimo de lucro, una residencia para cerca de 500 personas mayores, en el centro de Pamplona. (Inicialmente, recogía también a niños, para escolarizarlos y enseñarles un oficio). Desde 1980, se dedica sólo a personas de la tercera edad, a los que ofrece los servicios médicos adecuados y una serie de actividades: grupos de lectura, taller de robótica, gimnasia y yoga…

Sus méritos taurinos también son evidentes. Desde 1922, la MECA organiza las corridas de toros y gestiona todo lo relacionado con los espectáculos taurinos de San Fermín: ésta es una de las fuentes básicas de su financiación, junto a las donaciones.

Es una institución queridísima en Pamplona y en todo el mundo taurino. Lo prueban algunas anécdotas. Como la suspensión de las corridas, por el Covid, le causó un grave perjuicio económico, el diestro Morante de la Puebla le cedió el importe íntegro (30.000 euros) del premio Nacional de Tauromaquia 2021, «por lo mucho que han sufrido durante dos años sin Sanfermines». En esas dos temporadas, una peña de aficionados alemanes siguieron pagando el importe de sus abonos, aunque no hubiera corridas. Este año, Ferrera toreó gratuitamente seis toros de Miura.

Es muy grande el prestigio de la MECA entre los profesionales taurinos: actúa con gran seriedad, paga bien y puntualmente; eso le permite elegir, sin compromisos. En 1959, al no poder contratar a las máximas figuras, decidió dar protagonismo al toro bravo, la base de la Fiesta.

Desde entonces, contrata primero a las principales ganaderías, con los toros más serios; luego, elige a los mejores diestros, si se apuntan a estos toros. Este sistema de autogestión supone un ejemplo máximo de independencia.

Habrá, como todos los años, quejas de los animalistas y una interpelación parlamentaria de Podemos, pero la base jurídica de este premio es muy clara: proclama la Ley 18/2013 que la Tauromaquia forma parte de nuestro Patrimonio Cultural, por lo que existe la «obligación de todos los poderes públicos de garantizar su conservación y promover su enriquecimiento». Y nuestra Constitución señala que «el fomento y protección de la cultura es deber y atribución esencial del Estado».

Como subraya el acta, la Casa de Misericordia es un ejemplo claro de «la tradicional solidaridad del mundo taurino con las causas sociales»: un valor más de los muchos de este arte único.El jurado ha estado presidido por Isaac Sastre de Diego, director general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, y ha actuado como vicepresidente Carlos González-Barandiarán, subdirector general de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico. Ha estado formado por los siguientes vocales: Teresa Belmonte García, profesora de la Universidad de Almería, miembro del Grupo de Investigación ‘Laboratorio de Antropología Social y Cultural’; Cristina Sánchez de Pablos, en representación de la Unión de Toreros; Mar Gutiérrez López, en representación de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos; David Prados Martín, en representación de la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles; Antonio Bañuelos García, en representación de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia; José Luque Teruel, presidente de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla; Beatriz Badorrey Martín, profesora de Historia del Derecho y de las Instituciones (UNED); Marta Elena Alonso de la Varga, profesora de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León; María Amparo López Antelo, directora general de Interior, Departamento de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior del Gobierno de Navarra; Raquel Sanz Lobo, en representación del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid; Manuel Durán Blázquez, fotógrafo, documentalista y escritor taurino; José Enrique Moreno, director de Toromedia, y Santiago de León y Domecq, teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes 2020.